Leia Organa: Una Nueva Esperanza Para las Representaciones Femeninas en la Cultura Pop

Por: MARÍA FLORENCIA RAMIREZ

CULTURA POP, ¿PARA QUÉ?

Encontrar una definición que resulte, simultáneamente, lo sufrientemente exhaustiva y flexible y que permita dar cuenta del fenómeno complejo que implica lo que comúnmente agrupamos bajo el nombre de ‘cultura popular’ o ‘cultura pop’ es extremadamente complejo. Lo que sí queda claro, es que más allá de la definición que elijamos, siempre vamos a encontrar que la cultura pop se opone a otro tipo de cultura, la ‘alta cultura’, aquella que es producida por y para una elite, y que asociamos directamente aquellos espacios y circuitos específicos dónde el arte habita y se mueve. La ‘alta cultura’ tiene como destino enriquecer, inspirar, e incluso educar al espectador, como consecuencia, la cultura pop queda relegada a un nivel jerárquico inferior, y representa aquello que no es arte, y que está destinado al mero entretenimiento de las masas.

El problema es que, dado que la cultura pop es considerada inferior, no se la trata con la misma rigurosidad ni seriedad con la que se ha estudiado a las producciones propias de la ‘alta cultura’, y, consecuentemente, se le ha negado cualquier tipo de influencia tangible en los individuos y en la sociedad que se encuentra en contacto con ella. Sin embargo, no debemos olvidar que hoy en día estamos en contacto constante con la cultura pop, a causa de la visibilidad y accesibilidad que esta tiene y que es cuantitativamente y cualitativamente superior a la de la cultura de elite por una gran cantidad de motivos económicos, políticos, sociales, etc. Todos nosotros en mayor o menor medida consumimos programas de televisión, series, cine, servicios de streamming, radio, podcasts, blogs, revistas, comics e incluso redes sociales. Todo eso forma parte de la cultura pop y por ese motivo la fuerza del conjunto no puede ser desestimado: es mucho más factible que las personas entren en contacto con ella que con la ‘cultura de elite’ o las producciones academicistas.

La influencia de la cultura pop se hace visible en el lenguaje que usamos cotidianamente, por ejemplo, cuando tomamos frases provenientes del cine o la tv y las usamos fuera de su contexto particular, insertándolas en nuestro día a día. No es extraño también ver como la cultura pop se infiltra en la construcción de metáforas o analogías, por ejemplo, cuando se recurre a situaciones o escenas de The Simpsons. De igual modo, hechos de la vida real se vuelven ficcionales y adquieren distintas formas: reality shows, documentales, películas e incluso series. La ‘vida real’ y la cultura pop se alimentan una de la otra y se influencian mutuamente.

CULTURA POP Y FEMINISMO: LAS IMÁGENES DE LA MUJER

Muchos de los trabajos que a mediados de los años ’70 que combinaban los estudios culturales con los estudios de la mujer, se centraron primordialmente en la cuestión de las ‘imágenes de la mujer’. Esta tendencia se cristalizó en el proyecto que comenzó con The Feminine Mystique que estudió el modo en que los medios de comunicación influenciaban los procesos de socialización de las mujeres y en la idea misma de ‘lo femenino’ y sus restricciones. Una de las principales exponentes de este movimiento es Gaye Tuchman (1978) quién presentó dos grandes suposiciones en su trabajo que fueron fundamentales para el análisis. La primera de ellas sostenía que la televisión infantil presentara principalmente a las mujeres como amas de casa, sin una vida profesional, ni un trabajo asalariado; y, por otro lado, la segunda suposición sostenía que las niñas de algún modo ‘moldeaban’ sus expectativas y su comportamiento de acuerdo con los comportamientos y expectativas que estos personajes presentaban.
La primera suposición de Tuchman parecía validarse en la observación de los estudios de la televisión que mostraban que efectivamente las posibilidades de ver a una mujer empleada fuera del hogar eran considerablemente poco frecuentes, proceso que fue bautizado por la autora como ‘aniquilación simbólica’. La aniquilación simbólica entonces refiere al modo en que la producción cultura y la representación de los medios han “ignorado, excluido, marginalizado o trivializado a la mujer y sus intereses. La mujer está ausente o representada por estereotipos basados en su atractivo sexual o la labor doméstica” (STRINATI, 1995: 167). Las representaciones de las mujeres en los medios masivos de comunicación apoyan y perpetúan no solo la división sexual del trabajo, sino también las concepciones tradicionales de ‘lo femenino’ y ‘lo masculino’, como si ambos fueran opuestos y lo suficientemente sencillos como para poder ser encerrados en límites absolutos, claros y precisos.

Para Tuchman los medios eran aún más sexistas que la misma sociedad y representaban erróneamente la realidad. Lo cual no solo se basaba en su primera suposición, sino también en los efectos de la segunda. Ella afirmaba que los mensajes que se transmitían en los medios no solo le enseñaba a la audiencia infantil femenina cuáles eran los roles sexuales tradicionales, sino que también debían dirigir sus intereses al hogar. La conclusión era entonces que las imágenes ‘negativas’ debían ser reemplazadas por otras ‘positivas’ de mujeres trabajadoras. El problema mayor de este planteo es que en su búsqueda de lograr la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laborar, todas las características ‘masculinas’ que eran mostrada por los medios se convirtieron implícitamente en el objetivo que las mujeres debían alcanzar. En última instancia se estaba proponiendo que las mujeres debían dejar de lado su ‘ser femenino’ y acercarse a los estándares masculinos para ser parte del sistema androcéntrico y heteronormativo del mundo laboral. Cabe entonces la pregunta ¿no es un precio demasiado alto el que debemos pagar?

Ahora bien, aun cuando la idea de ‘aniquilación simbólica’ es extremadamente útil, debemos tener cuidado al utilizarlo para tratar de evitar esa tendencia que mencionamos recién. Sin embargo, incluso hoy día, los problemas que autoras como Tuchman mencionaron siguen vigentes, y no se ha podido resolver satisfactoriamente este problema, aunque sí hay una mejora que se está haciendo cada vez más fuerte. A lo largo de las últimas décadas han aparecido algunos personajes femeninos en la cultura popular que han contribuido significativamente en este avance del que estamos hablando.

STAR WARS Y EL LEGADO DE LA PRINCESA LEIA

Uno de estos personajes es sin lugar a dudas la princesa Leia Organa es un ícono indiscutible de la cultura pop que ha influenciado a millones de niñxs, jóvenes y adultos de distintas generaciones, desde el debut de Star Wars Episode IV: A new hope, hasta el día de hoy. Sin embargo, reducir la importancia de Leia Organa a los límites del espacio del universo de Star Wars sería insuficiente. Leia ha demostrado que efectivamente ha trascendido esos límites y ha adquirido vida propia por fuera de ellos. Este hecho que ha quedado demostrado recientemente luego del fallecimiento de Carrie Fisher, la actriz que le prestó su voz, su cuerpo, su ingenio y su espíritu a este personaje: millones de fans, a lo largo y ancho del mundo, la han homenajeado de formas diversas en las distintas redes sociales. Sin embargo, lo llamativo es que, la mayoría de ellos, no solo despedía a Carrie Fisher, sino a la misma Princesa/General Leia Organa, esa mujer que los había marcado de alguna forma u otra a lo largo de sus vidas.

Leia Organa fue y será mucho más que un personaje ficcional. Fue una de las primeras muestras claras de que las mujeres pueden ser princesas, guerreras, madres, esposas, valientes, activas, fuertes, íntegras y vitales agentes de cambio, todo al mismo tiempo. Demostró que ‘ser mujer’ no es una limitación, ni un impedimento para responder al llamado a la acción, ni una desventaja cuando nos enfrentamos al Imperio Galáctico. La princesa Leia es una inspiración constante que le ha mostrado a generaciones enteras que las mujeres pueden cumplir múltiples roles al mismo tiempo, y hacerlo con elegancia y determinación, usando su feminidad como una carta a favor.
Leia marcó un hito en la historia de las representaciones de la mujer en la cultura pop que permitió que hoy tengamos cada vez más mujeres protagonistas en el cine, las series, libros y cómics que consumimos constantemente. Gracias a ella, incontable cantidad de niñas encontraron un modelo a seguir que les permitió validar su feminidad sin perder su autonomía y su poder de decisión.

Para comprender cómo surgió este fenómeno particular, nos proponemos remitirnos a su génesis: la trilogía original de Star Wars, a saber, A New Hope, The Empire Strikes Back y The Return of the Jedi, para analizar cómo se fue construyendo el personaje de Leia. Prestaremos especial atención al modo en que es percibida por los distintos personajes de estas historias, como ella se ve a sí misma, y cómo es recibida por los espectadores para intentar de este modo lograr una imagen que dé cuenta, en la medida posible, de las complejidades de este personaje pare entender así su importancia.

STAR WARS EPISODE IV: A NEW HOPE (1977)

“Son tiempos de guerra civil. Naves rebeldes han atacado desde una base secreta y han obtenido su primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico. Durante la batalla, espías rebeldes lograron robar los planos secretos del arma más extrema del Imperio, la ESTRELLA DE LA MUERTE, una estación espacial blindada con suficiente potencia para destruir un planeta entero. Perseguida por los siniestros agentes del Imperio, la Princesa Leia se dirige velozmente a casa en su nave espacial, mientras resguarda los planos que pueden salvar a su pueblo y restaurar la libertad en la galaxia…” (LUCAS, 1977)

De este modo George Lucas da comienzo a de Star Wars Episode IV: A New Hope. Cabe recordar que, si bien esta es la primera película de este universo en el orden de producción, y la primera de la trilogía original que se centra en la historia de la lucha de Luke Skywalker, Leia Organa y Han Solo contra el Imperio Galáctico, no es dónde la historia comienza. La trilogía de las llamadas precuelas, que abarca los episodios I, II y III, fue producida a posteriori, si bien su historia es previa a la contada en los episodios IV, V y VI.

El scroll inicial de la película es un elemento que, no solo se va a convertir en un elemento constante y distintivo de toda la saga de Star Wars, sino que también es nuestro primer contacto con el universo al cual estamos ingresando. No solo contamos con datos contextuales que nos informan respecto del estado de cosas actual en el momento de dar comienzo a esta historia; sino que también ocurre algo fundamental para nuestro análisis: se hace mención al primer nombre propio, al primer personaje propiamente dicho de esta historia que, ni más ni menos, que la Princesa Leia. Ahora bien, ¿cuál es la relevancia que presenta este hecho, que hace menester que lo mencionemos? En primera instancia el primer dato que obtenemos es su título nobiliario, que desde el comienzo la va a ubicar en un estrato social específico, además de establecer su género. Sin embargo, eso no es lo único, ni lo más importante de lo cual nos enteremos. Inmediatamente se nos informa que ella tiene en sus manos la clave para salvar a la Galaxia del peligro inminente que la Estrella de la Muerte construida por el Imperio Galáctico representa. Esto es lo fundamental: la Princesa Leia tiene un rol activo en el contexto en el cual ella se encuentra inmerso, y desempeña un papel medular en el plan de la Alianza Rebelde. En unas pocas palabras la importancia de Leia se hace patente, incluso antes de la llegada de Luke Skywalker o Han Solo.

Siguiendo la lógica del scroll, la película comienza en la nave donde se encuentra Leia y, por medio de lo que menciona C3PO, “la princesa esta vez no tiene escape” (LUCAS, 1977), se refuerza esta idea que habíamos mencionado más arriba: esta no es la primera vez este personaje se encuentra en la línea de fuego y en peligro. Estos pequeños indicios que van apareciendo, comienzan a darnos una idea de quién es Leia y, principalmente, se empieza a entrever que ella no es la típica princesa con la cual estamos tradicionalmente acostumbrados a tratar.

Lo primero que vemos de Leia son sus manos, lo cual es una decisión interesante, dado que las manos fácilmente nos remiten a la acción, al hacer. Sus manos no están estáticas, sino que están colocando los planos de la Estrella de la Muerte en R2-D2: somos testigos de un momento crucial de esta historia: con esta acción Leia está posibilitando la salvación de la Galaxia. No somos expuestos ni a la belleza de su rostro, ni a su cabellera, ni a la delicadeza de sus ademanes o la dulzura de voz, como muchas veces sucede con los personajes femeninos que tienen su mismo título, o cumplen este rol. Su feminidad no es lo que se destaca en este primer momento, y ahí vemos un elemento digno de ser destacado. Y afortunadamente esta tendencia no se acaba en este primer momento, sino que continúa reforzándose cuando Leia es finalmente encontrada por los soldados del ejército del Imperio Galáctico (los stormtroopers comandados por Darth Vader). En este momento crucial, luego de haber logrado poner a reguardo los planos, Leia ataca a los stormtroopers que la encuentran con un arma. Toda esta escena no hace más que hacer cada vez más explícitos el coraje, la autonomía y el control sobre sí misma que tiene en situaciones de peligro: no tiene escolta, ni nadie que la proteja o defienda. Leia se sabe cuidar sola y no muestra signos visibles de miedo ante el peligro que cae sobre ella. Es un soldado cumpliendo una misión que es mucho más importante que su propia vida. Incluso frente a Darth Vader mismo, su posición se mantiene inmutable y la sostiene con absoluta entereza.

Sin embargo, estas características que mencionamos no se hacen evidentes únicamente en la situación dramática propiamente dicha, sino que también nos brinda información respecto de los personajes el modo en que éstos viste, se peina, se maquilla, o, incluso, cómo hablan, y el caso de Leia en no es la excepción. Durante todo A New Hope su vestuario, peinado y maquillaje se mantienen constantes, descontando el epílogo con el que termina este episodio. Vemos su tradicional túnica blanca, simple en su estructura, sin adornos de ningún tipo, sin escote, larga hasta los tobillos y amplia como para permitir la libertad de movimiento. Estos detalles se condicen con todo lo que vimos de este personaje hasta este momento: le permite mantenerse activa. El color blanco nos remite a la idea de pureza, pero principalmente a la luz, al Bien, lo cual en un universo dicotómico donde el Bien se opone al Mal y dónde cada personaje se ubica en uno de esos extremos nos dice evidentemente de que ‘lado’ está Leia.
Su peinado también refleja a esta idea, al tener el pelo recogido en sus tradicionales rodetes, mantiene su cara destapada sin que su pelo se interponga en el medio, pero, al mismo tiempo, reemplaza simbólicamente a la corona que nunca la vemos usar. Su maquillaje sigo la misma línea, manteniendo la simpleza, con tonos rosados, tradicionalmente asociados a la juventud y la feminidad. De esto podríamos deducir que Leia se ocupa de su apariencia, pero no es su prioridad, todo es completamente coherente con el contexto en que se encuentra y su posición en él. No hay en ella ostentación de su título o status social, más que cuando se refieren a ella como ‘Princesa’.

Análogamente, el vocabulario y el modo de expresarse se condice completamente con lo que su apariencia nos dice: se expresa de modo directo, sin grandes rodeos, con claridad, poniendo el foco en transmitir eficazmente lo que quiere decir. Se maneja entre un registro pragmático, de corte militar, pero con ironía, ingenio y educación, características que suelen verse con mayor frecuencia en personajes masculinos.
El conjunto vestuario, peinado, maquillaje, vocabulario, sumados a los rasgos de la personalidad Leia Organa, nos trae como resultado una representación inusual para un personaje femenino a finales de la década del ’70, e incluso, hasta cierta extensión, hoy en día. Es en el conjunto de todo lo que hemos mencionado que Leia se destaca del resto de los personajes femeninos contemporáneos: no es la vemos como la típica ‘damisela en peligro’ ni como un ‘objeto sexual’, Leia camina una delgada línea que le permiten retener rasgos femeninos aun en este contexto dominado por los hombres. Si bien el resultado no es perfecto, sí marca un paso seguro en esa dirección.
La personalidad de Leia (coraje, autonomía, determinación) se hacen visibles durante toda la primera parte de la película. Esto no es casualidad dado que durante este momento nos encontramos en su nave, y mayormente en su POV , por lo tanto, todo lo que vemos está condicionado por el modo en que ella percibe su entorno y su situación. Este es un punto que necesitamos tener en cuenta porque, cuando más adelante en la película estemos en el POV de otros personajes, veremos ciertas diferencias que resultan interesantes para tener en cuenta. Tener en cuenta el POV en el cual nos encontramos es fundamental para poder conciliar los distintos comportamientos de un mismo personaje en las distintas situaciones a las que se enfrenta a lo largo de una historia. Así mismo, el POV no sólo nos informa respecto de aquel que, en cierto sentido, es observado, sino que, principalmente nos da mucha información respecto del personaje desde el cuál se está mirando.

Lo interesante ahora es analizar qué es lo que sucede con todo esto que la historia ha establecido respecto a Leia cuando entra en contacto, de modo indirecto primero, y directo después, con Luke Skywalker y Han Solo principalmente y Darth Vader y Tarkin en segundo plano, porque es ahí donde nuestro análisis encuentra elementos importantes a tener en cuenta.

Princesa Leia x Luke Skywalker

Luke tiene su primer contacto con Leia en forma ‘virtual’ cuando accidentalmente descubre un fragmento del mensaje que Leia le envía a Obi-Wan Kenobi en el droide R2-D2 que ha caído en sus manos. En el mensaje en cuestión, Luke ve a una joven desconocida, vestida de blanco, diciendo: “Ayúdame Obi-Wan Kenobi, ¡eres mi única esperanza!” (LUCAS, 1977). A partir de este momento, en donde estamos ubicados profundamente en el POV de Luke, lo que vamos a observar es que el modo de percibir a Leia, y de codificar su comportamiento, va a adquirir un matiz distintivo: va a acercarse mucho más a la típica ‘damisela en peligro’ que el héroe, aquí Luke, debe rescatar: Leia pasa de a poco a cumplir, en la historia de Luke el rol del interés amoroso.
Ante los ojos de Luke, Leia aparece, especialmente en estos primeros momentos, como la típica princesa, frágil que necesita la protección del hombre. Pero la historia nos recuerda la importancia de Leia aún en este momento porque es gracias a ella que Luke comienza su viaje de transformación. Si bien, esta relación va a adquirir distintos matices, complejos por momentos, ciertas características de esta dinámica se van a mantener constantes.

Princesa Leia x Obi-Wan Kenobi

Obi-Wan Kenobi recibe finalmente el mensaje de Leia, y junto a él Luke ve por primera vez el holograma completo:

General Kenobi, hace años serviste a las órdenes de mi padre en las Guerras de los Clones. Ahora te ruega que le ayudes en su lucha contra el Imperio. Lamento no hacerte esta petición personalmente. Mi nave está siendo atacada, temo que mi misión de llevarte a Alderaan ha fracasado. He puesto información vital para la supervivencia de la Rebelión en la memoria de esta unidad R2. Mi padre sabrá como extraerla. Debes asegurarte de que este androide llegue a salvo a Alderaan. La situación es desesperada. Ayúdame, Obi-Wan Kenobi, eres mi única esperanza.” (LUCAS, 1977)

El mensaje completo nos da nuevos detalles a tener en cuenta. Podríamos dividir el mensaje en dos secciones que presentan tonos distintos y muestran dos lecturas posibles. La primera parte, que se extiende hasta el momento en que menciona su planeta natal Alderaan, es concisa y clara respecto de la situación en la que al grabar el mensaje se encuentra, le comunica que su misión ha fallado y le pide a Obi-Wan que la complete llevando los planos a su padre. Hasta aquí el vocabulario y el modo de expresarse se corresponden con lo que habíamos mencionado con anterioridad. Sin embargo, la segunda parte, que abarca las dos últimas frases, muestran un poco más claramente la desesperación que Leia siente. Mas no es una desesperación que remite a su seguridad o la precariedad de su situación particular, sino que está unida a la imposibilidad de cumplir su objetivo y las consecuencias que eso implica. Leia pide ayuda, pero no para ella per se, sino para la Alianza Rebelde en su conjunto. Su prioridad está alineada con la responsabilidad que siente respecto de su causa. En el contexto del mensaje completo, vemos que las palabras que Luke había escuchado adquieren un peso mayor, y nos conecta mucho más a la Leia del comienzo. Un elemento a tener en cuenta es que, en este momento, no estamos tan profundamente inmersos en el POV de Luke, si bien si estamos en su historia, la presencia de Obi-Wan marca una diferencia.

Princesa Leia x Darth Vader

Las interacciones entre Darth Vader y la Princesa Leia tienden a mantener el registro que se marcó al inicio de la película, con algunas pequeñas diferencias. Cuando Darth Vader va a la celda de Leia para interrogarla, lleva consigo un robot equipado con una aguja que da a entender que, de ser necesario, va a recurrir a él para extraer la información que necesita de la princesa. En este breve intercambio, el miedo de Leia se hace visible, aunque de modo sutil, pero está conectado más directamente con la aguja que con Vader mismo. Todo apunta a que Vader usa efectivamente la aguja, sin embargo, la decisión de producción que se toma a continuación es destacable: nunca escuchamos gritos, o llanto, o súplicas de Leia. En ningún momento perdemos a la princesa valiente, estoica y fuerte que vimos al principio.
Darth Vaader tiende a tratar con cierto respeto, ya sea por su status o por su valentía, y en ningún momento se ve que ‘baje la guardia’ o que subestime quién es ni lo que representa. Vader ve en Leia un adversario como cualquier otro y no se deja engañar por su apariencia. Un detalle curioso a tener en cuenta es que, tanto Vader como Obi-Wan, ven en Leia a una guerrera, y no es casualidad que ambos sean Jedis y hayan estado en el campo de batalla antes. Hay algo en sus experiencias que les permite ver en Leia mucho más de lo que los otros personajes a su alrededor no terminan de ver.
Princesa Leia x Senador Tarkin.

Leia es llevada ante el Senador Tarkin luego de que los intentos de Darth Vader de sacarle a la princesa la ubicación exacta de la base rebelde. Cuando se encuentran Leia le dirige la palabra primero y su actitud y tono están llenos de confianza, autoridad y arrogancia. Tarkin no se toma enserio la actitud de la princesa y la desestima todo el tiempo, actitud que se ve con claridad cuando él la toma de la cara, como se haría con un niño, y la amenaza. Lo interesante es que incluso ante eso Leia no se inmuta y mantiene su postura. El punto de quiebre viene después cuando su planeta natal, Alderaan, es amenazado: es ahí cuando Leia ‘revela’ la ubicación de la base. Tarkin, una vez que obtiene esta información, destruye a Alderaan y ridiculiza a Leia por su confianza.

Tarkin ve en Leia a una joven princesa que pretende cumplir un rol que la excede. Ve su fragilidad física y su juventud cómo signos de debilidad, y esa idea es la que finalmente condiciona el modo en que ve la situación y en la decisión que toma respecto de cómo tratar con Leia.

El modo en que esta escena está filmada acentúa el POV de Trakin constantemente. La baja altura y el físico de Leia contrasta todo el tiempo con el del propio Tarkin y Darth Vader. Todo el tiempo estamos viendo a la princesa ‘desde arriba’, desde la altura de Tarkin, marcando la superioridad que él considera que tiene sobre Leia y la situación. De igual modo el color blanco de la ropa resalta al lado del negro de la ropa y la máscara de Darth Vader y el gris del uniforme de Tarkin.

Finalmente, Tarkin, descubre que Leia le ha dado información falsa y ha sido engañado. Como consecuencia, no saben dónde está la base rebelde y tampoco tienen los planos robados de la Estrella de la Muerte, recién ahí se da cuenta lo caro que le ha resultado subestimar a la princesa, lo cual queda explícito cuando Vader le dice que no iba a ser tan fácil obtener la información como había anticipado.
La visión de Trakin, que reduce a Leia al típico estereotipo de princesa, que se refuerza a su juicio por el físico de Leia, su juventud y su carácter, es lo que le permite a ella engañarlo descaradamente y demostrar que ella también podía jugar bajo las mismas reglas.

Princesa Leia x Han Solo

Leia y Han Solo se conocen cuando Luke va a rescatarla al enterarse de que ella se encuentra en la misma nave dónde ellos están. Su primera interacción es puramente auditiva, no se ven las caras, y lo primero que hace Leia es quejarse de las fallas evidentes en el plan de rescate llevado a cabo por Luke y Han: la puerta por la que deberían irse está bloqueada por la culpa de Han, por lo que están atrapados y bajo ataque. Han Solo y Leia se molestan mutuamente todo el tiempo, su dinámica se nutre constantemente de sus discusiones.

Leia aquí está completamente activa y a cargo de la situación en muchos aspectos: le saca el arma a Luke, ataca a los stormtroopers y genera el agujero que les permite escapar. Cuando Han y Leia están en la misma escena, tendemos a ver a una Leia más caprichosa y autoritaria y a un Han impaciente y molesto, pero no por eso Leia queda disminuida en lo que a sus capacidades respecta: el ingenio y la chispa de Leia brillan cuando la vemos desde la perspectiva de Han Solo. Ambos trabajan juntos cuando es necesario y logran salir del peligro, pero una vez que eso pasa vuelven a molestarse mutuamente, existe siempre una puja entre los dos para ver quién domina la situación, pero subyace un respeto mutuo que es fundamental para entender su relación. Vemos desde muy temprano en la trilogía el interés que Leia despierta en Han, pero siempre está anclado en el ‘espíritu’ de Leia, a diferencia de lo que sucede con Luke.

Princesa Leia x Luke Skywalker 2.0

Cuando Luke y Leia finalmente se conocer personalmente, volvemos a ver las mismas marcas que habíamos notado cuando estábamos desde su POV recibiendo parte del mensaje a Obi-Wan. Luke entra a la celda de Leia para rescatarla y la encuentra durmiendo, ante la imagen se queda mirándola hasta que ella despierta, y esto no es casualidad: Leia dormida remite a la idea de la pasividad, la sumisión, la espera de la típica princesa que depende del héroe para ser rescatada. Cuando se despierta ve a Luke vestido de stormtrooper y se burla de su estatura, sin inmutarse incluso sabiendo que puede estar yendo a buscarla para llevarla a su ejecución. Ahora que Leia está efectivamente con Luke esta tendencia se matiza un poco, dado que las acciones de Leia hacen que la imagen que Luke que hizo de la princesa se quiebre y aparezcan pequeños indicios de como ella realmente es.

Luego de encontrarse con Han Solo y Chewbacca y escapar juntos, Leia va con Luke a buscar a Obi-Wan y nuevamente vamos a ver que Leia tiende a perder cierta autonomía y se la ve un poco más asustada, además de encontrarse nuevamente desarmada. Cuando Luke se encarga de encontrar una ruta de escape, ella le da un ‘beso de buena suerte’, que cae dentro de los clichés propios de los romances que acostumbramos a ver en el cine y la tv.

Una vez concretado el escape, y ya a salvo en el Millennium Falcon, Leia y Luke comparten otro momento clave. Luke está afectado por la muerte de su maestro, Obi-Wan Kenobi, y es Leia quién se encarga de consolarlo. Leia otra vez es puesta en un rol ‘femenino’ que pierde de vista sus propios problemas y preocupaciones: ella perdió a todo su planeta, y debe consolar al héroe. SU propio dolor no se hace visible, queda oculto, y es llamada a cumplir con las acciones que ‘el interés amoroso’ debe hacer. Leia en la historia de Luke pierde complejidad.

CONCLUSIONES

La Princesa Leia es un personaje complejo, lleno de defectos y virtudes que se van desarrollando ante nuestros ojos. Como hemos visto más arriba, Leia aparece de distintas formas de acuerdo con el personaje desde el cual la estemos viendo, sin embargo, más allá de eso hay un núcleo que se mantiene constante: no es una típica princesa. Leia se encuentra inmersa en un contexto particular, y no como una simple espectadora, sino como un jugador fundamental dentro de este conflicto entre el Imperio y la Alianza Rebelde. Vemos en Leia a alguien dispuesto a usar el privilegio que su status social le brinda con el fin de enfrentarse a quién deba enfrentarse con tal de defender los valores y la causa que considera justa. Es una líder que lidera con el ejemplo: ella misma arriesga su propia vida constantemente y es consciente de que forma parte de algo que es mucho más importante que su propia vida o de las personas que ella quiere. Leia ve a su planeta destruido en cuestión de segundos, y allí pierde no solo al lugar en el cuál creció, sino también a todas las personas que conoció, quiso, amo u odió. lo perdió todo, incluida su familia, pero eso no hizo que flaqueara ni que perdiera las fuerzas.

Personajes femeninos con estas características no eran comunes a fines de los ’70, y tampoco son comunes hoy en día, y ahí reside ese poder que Leia ha tenido sobre generaciones enteras de fans de Star Wars. Para muchas chicas ver en una película de la magnitud de Star Wars, a una princesa que al mismo tiempo estuviera en el medio de la acción tomando decisiones y enfrentando los mismos peligros que sus contrapartes masculinas, con la solvencia que Leia lo hace, fue realmente inspirador. Tener ejemplo como este de representación en los cuáles una mujer puede cumplir roles que normalmente no se asocian ‘lo femenino’ no solo abre la puerta para que muchos empiecen a concebirlo como una posibilidad, sino que también todos aquellos que no se sentían identificados con las representaciones tradicionales empiecen a tener modelos a seguir que reflejen todo lo que quieren llegar a ser.

Representaciones de esta índole permiten que visiones divergentes que antes permanecían completamente ocultas, se hagan visibles, y cuando esto sucede se da un paso no menor hacia adelante. Hay muchas formas de ser mujer, y limitar las representaciones a un solo tipo es violencia simbólica, porque aquellas mujeres que no se comportan del modo en que socialmente se considera que deberían, quedan desplazadas y marginalizadas. La lucha por mayor diversidad en las representaciones es una lucha importante por la inclusión y la igualdad que no debe ser banalizada, y ejemplos como el de Leia Organa son fundamentales en este camino que todavía tiene que seguir construyéndose y mejorándose.

Sin embargo, no debemos dejar de mencionar que Leia aparece todavía como una mujer excepcional. La ‘regla’ está dada por los hombres que la rodean y que constituyen la mayoría de los personajes de la película, y Leia se asemeja a ellos: la crítica que habíamos mencionado al principio respecto del ‘precio’ que las mujeres debían pagar para ingresar al ‘mundo’ androcéntrico y heteronormativo es válida aquí. No hay otras mujeres como ella, y eso se hace evidente en toda la película, en especial cuando llama la atención de los hombres con los que entra en contacto a lo largo del desarrollo de la trama. Así mismo, cuando vemos a Leia interactuando con Luke, vemos constantemente la necesidad de la película de resaltar la figura del héroe haciendo que ella quede más ‘desdibujada’ en comparación. Por esas causas decimos que Leia es un ejemplo imperfecto, pero extremadamente valioso. Es un resultado de su tiempo, y si hoy podemos ver todo lo que falta recorrer, es porque hemos avanzado mucho, y en parte podemos agradecerles a personajes como Leia Organa.

BIBLIOGRAFÍA

HOLLOWS, Joanne. (2000). Feminism, Cultural Studies, and Popular Culture. En Feminism, Femininity, and Popular Culture. Manchester: Manchester University Press.

LUCAS, G. (Dirección). (1977). Star Wars Episode IV: A New Hope [Película].

STRINATI, Dominic. (1995). An Introduction to Theories of Popular Culture. London: Routledge.

TUCHMAN, G., DANIELS, A., KAPLAN and BENET, J. (eds.) (1978) Hearth and Home: Images of Women in the Mass Media. New York, Oxford University Press.

ZEISLER, Andy. (2008). Feminism and Pop Culture. Berkeley, California: Seal Press.

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